Cuidar de una persona enferma es una carrera de fondo. En algunos casos se trata únicamente por un periodo corto de tiempo; en otros, sin embargo, son largos periodos en los que, inevitablemente, el modo en que se cuida a la persona enferma puede afectar seriamente en su evolución. Por ello, es necesario que la cuidadora tenga experiencia previa en las dolencias o enfermedad del paciente y, en casos más concretos y complejos, el paciente necesitará una persona que además de la experiencia cuente con la formación suficiente para poder tratar la enfermedad, y que conozca de armas psicológicas y recursos sanitarios que hay a su alcance para que la labor de atender al paciente sea lo más apropiada y lo menos dañina posible para la persona mayor o enfermo.

El modo en que se cuida a una persona enferma puede afectar seriamente a su evolución.

Estos son los servicios que le ofrece la persona que le seleccionemos:

  • Asegurar la toma correcta de medicamentos.
  • Ayuda en el aseo personal (peinar, afeitar, cambiar pañales, vestir, etc).
  • Compra de alimentos.
  • Mantenimiento y limpieza del hogar.
  • Cocinar y dar de comer en las comidas.
  • Acompañamiento en paseos por el parque o viajes.
  • Cuidado durante el día y la noche.
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